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miércoles, 12 de diciembre de 2007

HOMENAJE A CARLOS AUYERO -Licienciado Javier Magul

HOMENAJE A CARLOS AUYEROLOS VALORES ÉTICOS EN LA POLÍTICA 2.- EXPOSICIONES DEL PANEL "LOS VALORES ÉTICOS EN LA POLÍTICA" 2.4. Exposición del Presbítero Lic. Rafael Magul (Iglesia Ortodoxa de Antioquía) Para empezar, quiero recordar las palabras que el Dr. Carlos Auyero pronunció en 1994, al sugerir en la Convención Constituyente de ese año la inclusión de la Cláusula Ética en el texto constitucional. Auyero decía: "La llamada cláusula ética expresa, o al menos es nuestro deseo, el compromiso de los políticos de restablecer la confianza de la sociedad con la política. Ninguna cláusula constitucional podrá poner fin por sí misma a la hiper corrupción, pero así como los comportamientos terminan modificando a las instituciones, estas también tienden a moldear y condicionar las conductas de grupos e individuos". Hoy, nos toca hablar de los valores éticos en la política, y quiero sintetizar la cita bíblica que escogí como título: "Que el derecho corra como el agua y la justicia como torrente inagotable" -AMOS 5.24 - el profeta de la justicia. En un escrito que presenté a pedido de la Comisión de Ecología y Desarrollo Humano del Senado de la Nación, hablé de los valores para el desarrollo humano, y el dios-hombre, por contraposición con el Dios hecho Hombre, hijo unigénito de Dios. Describí al dios-hombre como un ser simple, ingenuo, víctima del terror que le genera la indefensión, ante un sistema despiadado, feroz, que constantemente nos muestra nuestras falencias, para doblegarnos y volvernos dependientes. El sistema nos quiere esclavos de las conductas consumistas del mercado ¿ o del pecado debería decir?. El dios-hombre manipula el futuro de poblaciones enteras, y se cubre de bienes y ostentación. Con esta vanidad de vanidades cree hacer frente a su incapacidad social, y a su cobardía. Tal vez, reduciéndonos a tasas, índices o alícuotas, sus conciencias creen descansar tranquilas, al despojarnos de nuestra humanidad. Sergio Levitzky comentaba en su libro dedicado a Carlos Auyero, que el día de su muerte, cuando cae al piso, tenía un papel en la mano donde estaba escrita la siguiente frase de Max Weber: " Solo hay dos pecados mortales en la política: la falta de objetividad y la irresponsabilidad. La vanidad lleva al político a cometer uno de estos dos pecados, o ambos a la vez". Muchos de los que hoy están aquí seguramente se habrán preguntado más de una vez cuáles son los deseos del pueblo que dignamente anhelan representar. Siempre recuerdo para este caso una frase del ex presidente Juan Domingo Perón, quien describía las aspiraciones del pueblo en estos términos: "No tolerar ultrajes de afuera ni adentro, ni admitir vasallaje político ni económico, vivir en paz con todo el mundo, respetar la libertad de los demás a condición de que nos respeten a nosotros, eliminar la injusticia social, amar a la patria y defender nuestra bandera hasta el último aliento". Desde la sociedad, creo que nuestros políticos deberían encaminarnos hacia la consecución de estos fines. Pero, ¿cuál es el modelo de Político que nos sugiere la Biblia? .Las citas al respecto son muchas, escogí las palabras de profeta Isaías, que así lo describe: "El que obra con justicia y habla con rectitud, El que rehusa una ganancia extorsionada, El que sacude sus manos para no retener el soborno,El que tapa sus oídos a las propuestas sanguinarias, El que cierra los ojos para no ver la maldad... ( Isaías 33. 15-16 ) Por su parte, San Juan Crisóstomo, el gran padre de nuestra iglesia, también nos dice: "Si eres inútil para el prójimo, nada tienes de grande" La noticia de la tortura de un individuo genera siempre indignación en la opinión publica, y con razón. Pero la muerte de mas de 30.000 niños por día, por causas fundamentalmente prevenibles, pasa inadvertida. ¿Por qué?. Porque esos niños son invisibles en la pobreza. Además, también fue la " opinión publica" quien condenó a Cristo hace 2000 años, sin prueba alguna, y liberó al delincuente. Hoy, mientras muchos delincuentes continúan siendo enaltecidos, una gran cantidad de nuestros hermanos están condenados a la vejación de su dignidad. El cristianismo nos dice que debemos ver el rostro de Cristo en cada ser humano. Entonces, con cada persona que condenamos a la muerte social y/o física estamos crucificando nuevamente a Cristo. Si atendemos a los mercados, y no al corazón de los hombres, no tenemos por que sorprendernos de los crímenes despiadados e inhumanos que sufrimos en la actualidad. De ninguna manera quiero justificar el vandalismo, o la criminalidad. Además, casi nada limita tanto la libertad de una persona como la ausencia total de dinero. Economía e inseguridad son hoy las dos grandes preocupaciones de nuestro pueblo. Es necesario contribuir a mejorar el bienestar común, o no podremos proteger a nuestra familia de las consecuencias de la miseria aún siendo ricos. Porque quien no sufre en un hospital, o por un desalojo, sufre el temor diario de ser atracado en su casa o negocio y reza para que sus hijos lleguen sanos y salvos de la escuela. No cometamos el pecado de no hacer nada. En estos días, la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica Apostólica Romana dio a conocer un documento que denuncia la crisis de valores en la dirigencia, quiero destacar una frase que me parece importante de ese documento: "La identidad y la integridad de la Nación están en peligro debido a la extensión en el tiempo y la intensidad de la crisis de la escala de valores que padece la dirigencia y su resonancia en las instituciones". Pero esta crisis de valores no sólo se encarnó en los dirigentes, los valores están en crisis en casi todos los grupos humanos. Todos, en mayor o en menor medida, somos tentados por apetitos egoístas y mundanos. Pero el sometimiento de los valores éticos, que nos dignifican como comunidad, al imperio de la corrupción, la injusticia y la indiferencia, no debe agobiarnos. Y aquí está el mensaje alentador del gran apóstol de nuestra iglesia San Pablo, que en una de sus cartas a Corintio nos dice: "Estamos atribulados en todo, más no angustiados; en apuros, más no desesperados; perseguidos, más no desamparados; derribados, pero no destruidos"- 2 Co. 8 y 9-. Estimulemos la conciencia grupal y social para que nadie elija disfrutar de un paraíso consumista, despiadado y exclusivo, sabiendo que las cabezas de sus hermanos y compatriotas sostienen sus pies. Y, si a pesar de todo alguien permanece en esa elección, no tendrá lugar en una nueva sociedad. Volviendo a los políticos, el Cardenal Mejía comentó en estos días en un reportaje, que el desprestigio de los políticos es un fenómeno mundial, porque la gente no se siente representada por ellos en ningún partido y prefiere actuar al margen. "En Italia los obispos tuvieron que pedirle a la gente que vaya a votar", dijo. El político que queremos nosotros, el pueblo, debe conducirse como un nuevo hombre, un hombre nuevo, dispuesto a lograr que el estado cumpla con sus responsabilidades esenciales y no las delegue en manos privadas con intereses egoístas y sectarios. El político que queremos debe comprometerse con su palabra y enaltecerla. Dice Eclesiástico: "El árbol bien cultivado se manifiesta en sus frutos, así la palabra expresa la índole de cada uno. No elogies a nadie antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres"- (Eclesiástico 27.6 o Eclesiastés). Necesitamos de políticos que vean a la nación como conjunto fraterno de seres humanos dignos de todo respeto, complementado por familias bien constituidas, en un marco de justicia social, con lazos solidarios activos, que reconstruyan las redes sociales dañadas. Las ONGs, los medios informativos y las organizaciones de trabajadores pueden ayudar a la comunidad y a los dirigentes en la construcción y ejecución de políticas que erradiquen la pobreza y promuevan el bienestar social. Queremos una nación socialmente justa, económicamente libre y políticamente soberana, con políticos que conduzcan un estado democrático que incluya a las minorías y que garantice: § El cumplimiento de los derechos humanos,§ El efectivo y eficaz apoyo al desarrollo humano,§ La promoción de los derechos civiles y políticos que potencien a los pobres, para que reivindiquen sus derechos sociales, económicos y culturales.§ La separación de poderes.§ La Sociedad civil libre, abierta, con medios informativos libres e independientes. § La transparencia de las políticas, porque la formulación de políticas a puertas cerradas viola el derecho a la participación política, es susceptible a la influencia corruptora del poder político y las grandes fortunas y crea una situación facilitadora para la violación de los derechos humanos.§ La contención del poder corruptor de las grandes fortunas. Todos los países - ricos, pobres, estancados, dinámicos y en transición- están enfrentados al problema de velar porque se oiga la voz del pueblo, por encima de los especialistas en propaganda y del poder de cabildeo de las empresas y los intereses especiales. Los planes de ajuste golpean de manera feroz a la sociedad anestesiándola y despojándola de su capacidad de reacción autonomía. Tomar como guardián y protector al que nos somete y entregarle nuestras propias defensas, no es una decisión inteligente, si queremos conservar nuestra dignidad humana. Los políticos deben unirse a la gente que representan, terminando con la gran disociación, que estamos viendo hoy, entre los políticos y la gente. Porque, la política es un servicio a los demás por el bien común, y esto no dista del "amor al prójimo". Todos debemos ser solidarios y cooperar con el estado en su deber de garantizar este bien común. Pero el Estado debe estar conducido por políticos honrados que se responsabilicen y rindan cuentas por las deficiencias. Porque, "Cuando nos salvamos, nos salvamos en comunidad, cuando nos condenamos, nos condenamos solos". Para terminar, quiero contarles una anécdota, que me ocurrió hace cinco años atrás, cuando estaba atendiendo una parroquia en Junín, provincia de Buenos Aires. Era el aniversario de la muerte de Perón y el Partido Justicialista me pidió que realice una misa en recordación del ex presidente. Recuerdo que estuvieron presentes muchos dirigentes, y yo les conté la siguiente historia: Alejandro Magno, en medio de un combate, encontró a uno de sus soldados escondido detrás de un árbol, lo llamó y le preguntó: cuál es tu nombre. El soldado contestó: Alejandro. Entonces, Alejandro Magno le respondió: Bueno, o te cambias el nombre, o cambias la actitud. Creo que nosotros debemos hacer lo mismo, o nos cambiamos el nombre, y dejamos de llamarnos cristianos, o cambiamos de actitud. Muchas Gracias.